martes, 18 de agosto de 2009

SUMO


El Sumo tiene una tradición de más de 2000 años en Japón, y es considerado como el deporte nacional debido a su tradición. Es una mezcla de deporte y Arte Marcial con rituales antiguos que reflejan parte de la historia japonesa y sin ninguna duda no hay deporte o arte de combate similar en el mundo. En la antigüedad, los combates de Sumo se realizaban a muerte, sin prohibiciones técnicas y se lo menciona en el Kojiki, una publicación del año 712, es el ejemplar más antiguo de japonés escrito. En el libro, se describe una leyenda en la cual las islas japonesas fueron conquistadas a través de un combate de Sumo. Se asociaba al Sumo con la forma de combate que practicaban los Dioses, en combates reflejados en dibujos antiguos y grabados. Estos fueron los primeros registros del Sumo, considerado sagrado en la antigüedad. 

El origen del Sumo no se sabe exactamente, se conocen varias leyendas y existen diversos grabados y pinturas que reflejan la popularidad en otras épocas. Incluso se sabe que el Sumo formó parte de rituales para obtener buena fortuna y buenas cosechas. El Sumo siempre fue asociado a la forma honorable de combatir, sin trampas ni juego sucio, considerando a sus practicantes como guerreros dignos, seguidores del código de honor, del Budo. A los luchadores de Sumo se les denomina sumotori, y eran parte de la clase guerrera de Japón, por lo que ocupaban una posición de privilegio dentro de la sociedad japonesa. Eran respetados y admirados, tomados como ejemplo por los demás, debido a su presencia, conducta y compromiso con sus actividades guerreras. 

Los sumotoris como representantes de la clase guerrera eran entrenados desde pequeños, aprendían las técnicas básicas del Sumo y comenzaban a acondicionar el físico para desarrollarse al máximo. El primer combate de Sumo registrado históricamente se celebró en el año 642, entre dos guardias del palacio de la Emperatriz Kogyoku, como exhibición frente a los enviados de la Corte de Corea.


Fue en el reinado del Emperador Saga, que la práctica del Sumo fue establecida como Arte Marcial, surgieron reglas y las técnicas del arte fueron pulidas y reguladas. La formalización del Sumo permitió que se volviera popular ya que todos pasaron a entender las reglas y técnicas del Arte, comenzaron entonces a surgir grandes campeones que despertaban la admiración del público. En la actualidad, en Japón; el Sumo es el deporte nacional y el más popular entre los japoneses, ya que se cree que es una forma de mantener viva la cultura ancestral japonesa. Japón es un país que conjuga perfectamente la tradición con la alta tecnología, por lo que el Sumo no es la excepción, se entrena tradicionalmente pero se utilizan los últimos adelantos en la ciencia y la tecnología para aumentar el rendimiento de los deportistas, nutrición, etc. 

Los luchadores de Sumo son considerados héroes nacionales, admirados por hombres, mujeres y niños. Miles de japoneses acuden a los estadios a presenciar los combates, mientras varios miles más los siguen por la televisión. Los grandes luchadores reciben el título de Yokozuna, que es vitalicio, sus combates son los que cierran los torneos, y aunque pierdan nunca dejan de ser Yokozuna. Pasan a ser leyendas del Sumo y ocupan un lugar importante en la historia del Arte. Al ser un deporte regulado, el Sumo no se puede practicar en cualquier lugar, por lo que los combates se realizan en estadios preparados para acoger al público y a los luchadores. Se practica en un círculo o ring de arena llamado "dotyo" de unos cinco metros de diámetro, delimitado por una cuerda. 

Los sumotoris lanzan sal en el ring como una forma de ritual que sirve para purificar el lugar y alejar los malos espíritus. Además, en su ritual muestran sus manos y brazos a su oponente y al público como forma de demostrar que no portan armas. El Sumo es un Arte Marcial honorable, continúa con el código de honor legado de los samurais, por lo que no se tolera la falta de respeto, provocaciones y juego sucio con el adversario. Cualquier tipo de conducta fuera de lugar es sancionada duramente, desde la descalificación hasta la expulsión de las competencias de Sumo y gimnasios de entrenamiento. Como todas las Arte Marciales japonesas, el Sumo cuenta con etiquetas tradicionales y reglas dentro y fuera del ring, los sumotoris son ejemplos y modelos de vida para los japoneses, por lo que no pueden dar una mala imagen a la sociedad. 

Cada sumotori pertenece a un gimnasio que se lo denomina heya en japonés, donde pasa a vivir junto a otros sumotoris en un estilo de vida dedicado por completo al Sumo, respetando y cumpliendo sus tradiciones. Tanto en los entrenamientos como en las competencias, los sumotoris utilizan como única vestimenta una especie de taparrabos de diversos colores llamativos (naranja, violeta, rojo, etc.) y diseños, sujetado a la cintura, que da varias vueltas de la misma; en combate se puede agarrar y proyectar o levantar al adversario de la faja que rodea su cintura. Este taparrabos es tradicional, cada uno tiene diferentes motivos y colores que los hacen más vistosos, muchas veces con significados históricos y ayudan a diferenciar a los sumotoris en un combate. El peinado de los sumotoris, también es característico de acuerdo a las categorías y al status del luchador, el cabello recogido y cuidadosamente arreglado caracteriza a los de la clase Yokozuna, mientras que el cabello rapado o corto se reserva a los principiantes. Por estos motivos, en los torneos resaltan los Yokozuna por encima de los demás; hasta el público inexperto puede diferenciar a los campeones de los principiantes. 

Antes de cada temporada de competencias, se genera una gran expectativa en todos los circuitos del Sumo, ya que los premios son importantes y siempre surgen nuevas figuras de los torneos. Los torneos duran quince días y se celebran seis veces al año, los combates son muy intensos y duran poco, el desgaste de los luchadores es muy grande, deben enfrentar a sus pares en una experiencia espartana en la que solamente el más fuerte sobrevive. Las reglas del Sumo son simples, para ganar un combate basta que uno de los luchadores saque el dedo gordo del pie o el talón, o que toque con cualquier parte de su cuerpo fuera de la plataforma. Cuando ambos luchadores caen fuera del ring, el primero en tocar el suelo es el que pierde. Los combates duran, en su mayoría no más de 30 segundos, si bien los luchadores tienen un máximo de cinco minutos antes de ser detenidos y proceder a una prórroga de cuatro minutos. Obviamente, esto no es usual y se da muy pocas veces al año. 

Cuando dos sumotoris pasan a la prórroga después de completar el tiempo reglamentario, el público reconoce la entrega de los luchadores a su Arte, es una demostración de resistencia, fuerza de voluntad y espíritu guerrero. Este Arte Marcial, no emplea armas, lo único que se entrena es el cuerpo que termina convirtiéndose en un arma, así como los samuráis se debatían en duelos de espadas de forma honorable, en igualdad de condiciones, en el Sumo; el combate cuerpo a cuerpo y desarmado es una forma justa de enfrentarse, un combate crucial entre dos personas entrenadas y con una única meta, ganar. 

El Sumo no cuenta con una gran variedad de técnicas en comparación con otras Artes Marciales como por ejemplo el Karate, en Sumo se puede proyectar al adversario, embestir, golpear con la mano abierta, etc., pero no está permitido patear, usar los codos, rodillas, etc., aún así es una forma de combate muy espectacular y la potencia que se genera en el choque de dos sumotoris no se compara con ningún combate de otro Arte Marcial.

Puedes ver grandes combates de Sumo en:

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